Conoce las salsas de tomate frito y jaleas

Conoce las salsas de tomate frito y jaleas para que las prepares en tu cocina, con ingredientes que le proporcionan un sabor exquisito que cubre las exigencias de todo tipo de paladares y además te servirá para pizzas, pastas, bocadillos y más; no te lo pierdas.

¿Qué es una salsa de tomate frito?

Si bien se trata de una preparación creada a partir de diferentes ingredientes dependiendo de la región en particular en que se prepare, usualmente cuenta con tomate rojo o jitomate, cebolla, ajo, cilantro, chile, sal.

Al ser sometida a un determinado proceso de elaboración, puede contar con una consistencia espesa o tipo jalea.

Es posible realizarla de forma sencilla, utilizando tan solo tomate, aceite de oliva y un poquito de sal, lo que la convierte en un auténtico tomate frito concentrado, al ser cocinado a fuego muy lento.

En muchos hogares es utilizada para untar el pan y sirve como aperitivo o una cena muy sana, ya que el tomate es un ingrediente cuyo consumo promueve la disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos; reduce a su vez la hipertensión por tratarse de una hortaliza baja en sodio y además permite una buena digestión, con el beneficio añadido de disolver cálculos biliares.

¿Cómo preparar una salsa de tomate frito y jaleas?

Muchas recetas tradicionales de salsa de tomate frito con auténtico sabor casero solo requieren de:

Ingredientes

  •         Un kilo de tomates maduros
  •         Una cucharada de sal
  •         Tres cucharadas del mejor aceite de oliva virgen extra

Con esto se prepara una porción suficiente para 6 comensales, siguiendo las instrucciones que se indican a continuación:

Preparación

Debes comenzar lavando muy bien los tomates y quitarles los pedúnculos y hojitas verdes presentes según sea el caso. Luego trocea el tomate en pedazos grandes, no es necesario pelarlos y retirarles las semillas, ya que desaparecerán durante su cocción.

Introduce los tomates una vez limpios en una cacerola grande o una olla de cocción rápida, pero sin tapar, a la que debes agregar las tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra más la sal.

Deja que se sofrían revolviéndolos con frecuencia y evitando que las salpicaduras te alcancen y puedas quemarte. Recuerda que en este paso es preciso que el fuego sea fuerte hasta que comiencen a hervir, luego puedes cocinarlo a menor fuego.

Luego de los diez primeros minutos de cocción, debes apretar los tomates contra las paredes de la cacerola con una cuchara de madera, a fin de que vayan soltando su agua y se cree una especie de sopa con algunos de los trozos flotando en ella.

Aquí el tiempo de cocción es importante, para reducir la cantidad de agua presente en esta preparación. Ten calma ya que un buen tomate frito requiere de una cocción a lo largo de dos horas aproximadamente.

Solo deberás mantenerte atento a esta cacerola y revolver su contenido de vez en cuando; notando que poco a poco se reduce el volumen de esta salsa y, concentrándose cada vez más, precisamente formando una especie de jalea.

Luego es necesario llevar todo su contenido a una sartén a fin de trabajarla mejor; notando al darle vueltas que al pasar la cuchara de madera a través de ella, queda un espacio que tarda algunos instantes en volver a rellenarse.

Algo similar al caso de la preparación de una salsa bechamel y alcanzar su punto ideal de cocción.

Pues bien, cuando sea el momento preciso en que se mantenga este pasillo de separación creado por el paso de la cuchara, significará que tu salsa de tomate frito está lista.

Es entonces el momento de llevarla a un pasapuré luego de enfriarse y esto ocasionará que se espese un poco más. No sustituyas este paso utilizando una batidora, pues no eliminarás los pellejos y restos de semillas que es lo indicado para esta fase de preparación.

Una vez que sometas la mezcla al pasapuré se encontrará lista para colocarla en un bol donde notarás que ha obtenido una consistencia de jalea muy bien concentrada y con un sabor exquisito.

Un dulce recorrido por las frutas en almíbar

¿Te gustaría realizar un dulce recorrido por las frutas en almíbar?, no te pierdas este interesante artículo que iniciaremos recordando el refrán popular que enuncia “Poco dura el dulce en boca” algo con lo que se indica que este es un gusto ancestral disfrutado desde tiempos remotos por el ser humano.

Comenzamos un dulce recorrido por las frutas en almíbar

A través de los años, el dulce ha sido asociado a la degustación de algo placentero, donde el sabor de los alimentos provistos de azúcar al igual que en las bebidas deleita a propios y extraños; ocupando sin duda una posición preferencial al elegir los platos que serán una opción dentro de nuestros hábitos alimenticios.

El catálogo culinario de la gastronomía de muchos países en el mundo cuenta con un gran capítulo destinado a sus frutas en almíbar; las cuales son preparadas mediante la combinación de diversos ingredientes y siguiendo procedimientos tanto industriales como tradicionales.

Los comensales nunca ponen en duda la importancia de las frutas en almíbar como parte de su dieta y por ello muchos cocineros se dedican a la tarea de crear especialidades dignas del mejor gourmet.

Una de las ocasiones en que puedes realizar un dulce recorrido por las frutas en almíbar es durante celebraciones y festividades como las propias de la época navideña; cuando en naciones como Venezuela no falta en la mesa su tradicional dulce de lechosa.

Mientras que en España disfrutan plenamente las castañas en almíbar, los melocotones al vino o la tradicional piña. En otras regiones de Europa son consumidos los higos en almíbar, al igual que las cerezas, manzanas, naranjas y otras exquisiteces.

¿Cómo se preparan las frutas en almíbar?

Las frutas en almíbar no solo son preparadas en empresas dedicadas a su producción para abastecer el mercado, sino muchas veces de forma tradicional, con auténtico sabor casero.

Esto, sin duda, representa todo un arte culinario; pero si te gusta comerte una copa de frutas en almíbar toma nota de los siguientes procedimientos y disfrútalas:

Ingredientes

  •         1 kg de fruta limpia, pelada y sin hueso
  •         Medio litro de agua
  •         250 gr de azúcar

Puedes elegir frutas como las que se indican a continuación: piña, mango, duraznos, higos, melocotones, etc.

Preparación

Una vez que tengas a mano todos los ingredientes señalados anteriormente, sigue cada uno de los pasos que te indicamos:

  •       Lava muy bien y limpia cada fruta en particular, retirando la concha en algunos casos como para la piña o el mango.
  •         Trocear en pequeños pedazos la fruta, tratando de que sean medianos y uniformes.
  •         Toma una olla, agrega el agua y el azúcar; enciende el fuego y espera a que comience a bullir; luego de esto deja cocinar a lo largo de unos 20 aproximadamente a fuego lento.
  •         Una vez completado este tiempo es momento de introducir la fruta que has cortado previamente y dejarla cocinando allí durante unos 2 minutos.
  •         Posteriormente, prepara unos tarros herméticos y esterilizados con agua caliente para introducir en ellos la fruta con almíbar.
  •         Toma una cacerola grande y coloca en suficiente agua para cocer en baño maría los tarros sellados con la fruta dentro de ellos. Este proceso te llevará aproximadamente unos 30 minutos.
  •         Finalizado el tiempo retira los tarros y colócalos en un lugar donde se enfríen lentamente; aprovecha para colocarles algunos paños secos a su alrededor para que este proceso sea más lento y listo.

Tendrás suficientes frutas en almíbar para cubrir un largo período de tu dieta alimenticia y lo bueno es que no requieren refrigeración; solo asegúrate de sellarlas muy bien y almacenarlas adecuadamente.

Una vez que abras uno de estos tarros, si no consumes su contenido por completo, el resto deberás llevarlo al refrigerador; en cambio los que se mantienen sellados soportarán en perfectas condiciones hasta más de un año sin descomponerse ni requerir conservantes artificiales.

Dulces y conservas típicos de España

Los dulces y conservas típicos de España están conformados por una larga lista que ni te imaginas, todos ellos son muestra de su amplia y variada gastronomía, gracias a los ingredientes disponibles en esta región del continente europeo y el legado culinario que ha pasado de generación en generación. Descubre las delicias que puedes degustar al visitar esta nación.

Descubre los 10 mejores postres españoles

Sin duda, algunos dulces y conservas típicos de España se han ganado la predilección de los comensales y la popularidad de muchos restaurantes al ofrecerlos como parte de sus menús; entre ellos se encuentran estos ricos postres:

Tarta de Santiago

Un dulce propio de la gastronomía gallega, en cuya elaboración se emplean huevos, azúcar y almendra molida; todo horneado. Lo puedes encontrar en la localidad de Santiago de Compostela, lugar donde se realiza según su receta original certificada.

Torrijas

Este postre ideal para la merienda es también utilizado durante las celebraciones de la cuaresma y la Semana Santa en España; no obstante es preparado según  diferentes interpretaciones, pero siguiendo una metodología similar que consiste en mojar el pan previamente en leche y huevo para luego freírlo; finalmente se cubre con azúcar y canela.

Yemas de Santa Teresa

Dulce que es icono dentro de la cultura culinaria española y estrella como parte de la gastronomía castellana leonesa. Es un postre imperdible al visitar la ciudad de Ávila y solo cuenta entre sus ingredientes con yemas de huevo y azúcar.

Crema Catalana

Este tipo de dulce tiene la textura de una crema quemada, algo similar a algunas conservas. Se realiza con huevo más una capa de azúcar que es precisamente lo que se quema, dotando a este postre de un contraste crujiente único en su estilo.

Su origen es catalán, siendo entre otras cosas uno de los dulces más antiguos de la historia de Europa, cuya receta es parte de los contenidos de textos medievales.

Sobaos Pasiegos

Una delicia de la repostería cántabra, hecha con harina y mantequilla; lo que le convierte en el mejor aliado para los desayunos y meriendas de los pequeños.

Ensaimada

Es un dulce típico de Mallorca cuyo ingrediente secreto está en la forma mediante la cual es preparada su masa, que lleva manteca de cerdo, harina, agua, azúcar y masa madre; no dejes de probarlo.

Arroz con leche

Una herencia de origen árabe que ha llegado para mantenerse presente en la gastronomía asturiana, es un postre realizado con leche, agua, azúcar y espolvoreado con canela.

Buñuelos de viento

Tambien los judíos han dejado su aporte al arte culinario español, mediante esta receta sencilla de agua, huevo, leche y harina, con la cual se crean estos deliciosos buñuelos que una vez fritos se rellenan con crema dulce o salada.

Miguelitos

Los miguelitos son un dulce típico de la localidad de La Ronda y se hacen presentes en la gastronomía española de Castilla La Mancha. Se trata de una masa de hojaldre rellena de crema pastelera, algo ideal para los golosos, ya que es bañada con chocolate.

Huesito de santo

Un rico postre creado con mazapán y relleno de crema de yema, típico de Castilla y León; adquirido usualmente en los días festivos en sus diferentes pastelerías.

Leche frita

Una delicia con la que cerramos este recorrido por los dulces y conservas típicos de España; lo que es frecuente en la región norte de esta nación y típico de la provincia valenciana.

Se consume mayormente en el Carnaval y Semana Santa, siendo realizado mediante harina cocida con leche y azúcar, hasta que espese completamente y luego da origen a una masa que se corta en porciones que se fríen; sin duda muy rico.

¿Cómo se preparan las mermeladas?

¿Quieres descubrir cómo se preparan las mermeladas? un delicioso manjar que sirve de ingrediente para la elaboración de ricos postres, además de servir por sí solo para untar galletas, pan y otros aperitivos. Conoce cuál es el proceso de su elaboración y el aporte nutritivo presente en ellas.

¿Qué es una mermelada?

Es un conserva dulce que se obtiene al cocinar diferentes tipos de frutas enteras o troceadas en agua con azúcar hasta lograr una consistencia tipo gel, lo que se logra cuando alcanza los 65 °Brix, manteniendo un grado de acidez del 1% al igual que su contenido total de pectina.

¿Qué es la pectina?

Se trata de una sustancia neutra presente en tejidos vegetales que son empleados para dar consistencia a alimentos como la gelatina y las mermeladas. 

Este componente, lógicamente, se encuentra de forma natural en algunas frutas, constituye una fibra que sirve como espesante al ser combinada con los ácidos presentes y el azúcar añadido.

¿Con qué ingredientes se pueden preparar mermeladas?

Las mermeladas pueden ser preparadas con múltiples ingredientes, las encontrarás de diferentes tipos de frutas como fresas, cerezas, durazno, albaricoques, piña, parchita, guayaba, frambuesa, kiwi y más; pero también con pimientos, tomates y productos similares.

Existen muchos tipos de mermeladas, más de las que te imaginas; siendo siempre importante aprovechar sus propiedades, siguiendo un adecuado proceso para su preparación.

¿Cómo se preparan las mermeladas?

Si bien el uso de las mermeladas nació para cubrir la necesidad del hombre en lo referente a la conservación de los alimentos; las primeras de ellas fueron realizadas de forma enlatada, mediante frutas pasadas por calor.

Luego, a su elaboración se incorporaron los diferentes edulcorantes que se fueron descubriendo, inicialmente la miel, seguida de la caña de azúcar y posteriormente la remolacha.

Para preparar una mermelada solo se necesita disponer del ingrediente que servirá de base, como por ejemplo una fruta.

Inicialmente se le retiran sus huesos o semillas, en algunos casos también la piel; se corta en trozos y se coloca en un recipiente, completamente cubierta por agua.

A esto es preciso añadir el peso de la fruta en cantidad de azúcar que será añadido al recipiente; dejando su contenido en reposo durante aproximadamente unas doce horas a fin de que brote todo el sabor de la fruta.

Cumplido este período se lleva a fuego lento para su cocción, hasta que la fruta cambie a una apariencia cristalina y se reduzca llegando a una consistencia densa.

Tal como se indicó inicialmente, es posible agregar pectina y ácidos en caso que los requiera para darle a la mezcla más firmeza y un sabor agradable al paladar.

Características de una buena mermelada

Aunado al hecho de que se pueden preparar diferentes tipos de mermeladas, todas ellas deben contar con un olor que identifique el producto mediante el cual ha sido elaborada, sabor fresco y exquisito; a lo que se le suma un llamativo color, tal como en el caso de los vinos.

Por ejemplo, las mermeladas artesanales cuentan con un alto porcentaje de fruta, aproximadamente entre el 50% y 60% de ella; lo que sin duda es superior a las elaboradas a nivel industrial.

En este sentido se trata de un alimento nutritivo repleto de vitaminas; aunque su aporte depende del tipo específico de mermelada.

Para citar un ejemplo más específico, la realizada con manzana cuenta con un valor energético entre 647 kJ – 152 kcal por cada 100 gramos.

A su vez, cuenta con grasas de las cuales las saturadas son <0,1 g y sus hidratos de carbono de 37,3 g, mientras que los azúcares están representados también por 37,3 gramos, las proteína en 1 g y la sal <0,01 g.